Cap 25: Depredadores
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Tenía a mi mejor amiga y amigo frente a mí, compartimos una mesa en un lugar de pizzas, a dos cuadras de la playa, dos extranjeros se conocían en la mesa de atrás, hablando en otro idioma y cada uno introduciendo a sus parejas, no hacía calor, pero estaba el ambiente para andar en traje de baño y faldas cortas, el lugar era al aire libre y se escuchaba el ruido de las motos al pasar por la calle de enfrente, luces amarillas a lo largo de la entrada, una bandeja de frutas que al verla me provoco, nos atendía una mujer joven de cabello crespo que me regaló un banano por que estaba muriendo de hambre. Nos acompañaba a todos Lucy Sofia Díaz, para los conocedores sabrán el ardor estomacal que puede generar Lucy, sobre todo luego de ir al mar y nadar por buen rato, sobre todo cuando se está limpiando el alma. La pizza fue servida en un tronco cortado, lijado y, al parecer, barnizado, con jugo de piña de los más ricos que he probado.
Tomé una foto de ellos por primera vez en mi celular porque me sentía muy feliz de compartir con estas dos personas, no necesitaba nada más, ni a más nadie en el momento, estaba absolutamente pleno en mí, con comida servida y las personas que saben todo de mi. Lo estúpido que soy al igual que lo genio que soy.
Estando con ellos dos lograba agradecer por personas, he escrito antes que una de las formas de lograr conectar con lo Divino es agradecer, y tener personas por las cuales agradeces fuera de tu familia es algo complejo de lograr, quería hacerle fotos a ellos solo para tenerlos conmigo y que el momento no se perdiera tan fácilmente.
Si los tres tenemos algo en común, es el gusto por las curvas, la suavidad de los cuerpos y lo deslumbrante del Sol cuando Lucy es quien lo narra.
Unas horas después de la comida yo charlaba con Selena, quien nos daba posada y nos atendía cual madre con sus hijos, eran cerca de las 4pm, estábamos en una terraza, un tercer piso, dos sofa camas gigantes a nuestros pies y una cerveza fria en la mano, con dos iguanas tomando sol a unos diez metros de nosotros. La charla que tenía con ella era de desilusión, juegos mentales y tormentos familiares, llevábamos cerca de una hora hablando, desde las 3pm aproximadamente. Mi mejor amiga me escribía al celular porque era hora de ir a cazar, si se hacía más tarde quizá no lográramos capturarlas.
Para esto habíamos ido, era hora de la diversión, era hora de cazar, era hora de poner la mejor de las actitudes, de otra forma no funciona, de otra forma eso que buscábamos se hacía más y más escurridizo.
Deje la conversación con Selena a medias porque era hora de partir, los tres tomamos los lentes para entrar en ambiente, el agua estaba fría y el sol caliente.
A medio camino entramos un poco en pánico ya que quizá no lo logramos, teníamos que atravesar dos playas y teníamos cierto limite de tiempo.
Mi mejor amiga fue quien primero vio su objetivo, vestia anaranjado con un poco de amarillo, muy coqueto, pero lo mejor estaba por venir.
Mi mejor amigo estaba claro desde el principio, sabía dónde llegar y cómo ubicarse para tener la mejor vista, para él, el objetivo vestía violeta con pizcas de azul. En mi caso era bastante alta, pero daba el mejor espectáculo del lugar.
Lucy en mis adentros hacía de las suyas, tenía mucho tiempo de andar perdido y con ganas de parchar con ella. Acompañado de Lucy he vivido esta vida y la otra, he tenido las experiencias que nunca pensé tener y el entendimiento que aun me regocija por esas experiencias.
Ahora le temo un poco a esas experiencias que fueron mi identidad por tanto tiempo, he vivido la parte oscura que devela al Ser, he sido Yin y por mucho tiempo, no sabia porque mi inclinación hacia el amor, la bondad, la fidelidad y la lealtad.
Llevo meditando 172 días consecutivos al escribir esto y entiendo que Meditar en realidad me muestra los contraste de lo que mi alma es en el momento, si he sido Yin por mucho tiempo, mi alma grita por conocer la parte Yan de ella misma. Meditar me da contraste, me llena los vacíos que no han sido tocados por mí mismo. Solía pensar que meditar me daría respuestas, pero más y más sigue dándome solo preguntas más grandes.
Ahora que he explorado la pocilga del diablo y que me he encontrado a mi mismo en ella, ahora entiendo que meditar me hace completo y pueda que como para mi, querido amigo lector, también para ti sea involucrarte en un viaje de autodescubrimiento que quizá tenga como base lo oscuro de la vida, lo feo y lo que no estás de acuerdo, pero cómo saber que eres sin ensuciarte un poco las manos.
A este punto, estoy a pies de mi objetivo y estoy seguro de quién soy.
Mi mejor amigo ya está inmerso en lo suyo; el agua del mar le llega a las rodillas y divisa visos de luz violeta que chocan con el agua y hacen una cortina de colores que no había visto nunca.
Mi mejor amiga se lleva un espectáculo de rayos naranja y amarillos que le sacan lágrimas.
Yo en la cima de la montaña los puedo ver a los dos junto a ese Sol, que me regalan la mejor de las vistas.
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